¿Para qué necesitas a tus mandos intermedios?

La velocidad a la que marchan los procesos empresariales, las necesidades de nuestra clientela, el pago de salarios… la actividad empresarial en general, requiere de una gran cantidad de tiempo y estricta organización. Para evitar que una sola persona lleve esta carga delegamos parte del trabajo en aquellas personas que consideramos tienen capacidad para hacerlo. De este modo creamos áreas o departamentos para distribuir tanto las atribuciones como las tareas a desarrollar dentro de la empresa.

Aún así podemos encontrarnos con que este personal no cuente con las habilidades necesarias para gestionar el área que le ha sido asignada y por tanto no logremos aumento en la productividad o incluso observemos cómo las actividades dentro de la empresa se ralentizan produciéndose cuellos de botella hasta en las ocasiones menos esperadas.

Esta situación, con frecuencia se produce ya sea por falta de interés y compromiso del personal empleado o por la falta de organización interna. Es habitual observar diversas situaciones en la gestión que lleva a cabo la persona que opera como mando intermedio:

  • No conoce con claridad cuáles son sus funciones y sus atribuciones.
  • Tiene problemas en la gestión de su tiempo.
  • Evita delegar tareas en sus colaboradores.
  • La comunicación descendente, entre nosotros y el mando intermedio y de este hacia el resto del personal no funciona correctamente.
  • La comunicación ascendente, del personal al mando intermedio y a nosotros no fluye.

En estos casos es conveniente trabajar sobre varios aspectos vitales en el ámbito empresarial. Trabajarlos con intensidad durante varias sesiones y meditarlos e implantarlos paulatinamente.

Una formación de este tipo requiere tiempo para ser implementada en las rutinas habituales de trabajo, por este motivo se planifican sesiones intermitentes, con un período de tiempo entre estas de modo que los mandos intermedios tengan la oportunidad y el tiempo necesario para asimilar como suyo lo aprendido en las sesiones.

La temática habitual a trabajar en estos casos es:

El rol del mando intermedio. Ocupan una posición clave en el sistema de trabajo, porque a ellos les corresponde planificar, ejecutar y controlar a los equipos. Deben de canalizar la estrategia, asumir los objetivos y conseguir que los equipos lleven a cabo una actuación orientada a las metas empresariales.

El arte de la planificación. Al tener planificados los escenarios sobre los que nos debemos mover y cómo movernos estamos reduciendo al máximo la incertidumbre pero no es menos cierto que la planificación permite coordinar mejor los esfuerzos al tener las actividades ordenadas y con un propósito, minimizando el trabajo no productivo.

La importancia del tiempo. Gestionar bien el tiempo es una habilidad muy valorada, ya que este factor mejora la productividad y la competitividad de la organización. Repartir el tiempo disponible y diferenciar urgencia de importancia puede determinar el rendimiento de una jornada laboral.

La toma de decisiones. Cualquier toma de decisiones debería incluir un amplio conocimiento del problema que se desea superar, ya que solo tras un adecuado análisis es posible comprenderlo y dar con una solución adecuada.

Dirigir a otras personas. Dirigir a personas es una pieza cada vez más crítica del puzzle empresarial actual. Los cambios tecnológicos y la globalización conducen a los directivos a vérselas con una complejidad e interdependencia crecientes en el manejo de los roles de los grupos de trabajo.

Comunicación eficaz. A nivel empresarial, la buena comunicación genera un retorno en forma de calidad y de incremento de la competitividad, refuerza el compromiso y el sentimiento de afiliación al grupo, estrecha vínculos, fomenta la identidad corporativa, entre otros muchos efectos positivos.

Resolución de conflictos. La existencia de conflictos no tiene por qué mirarse como algo negativo, ya que si estos se logran resolver con eficacia, las soluciones pueden conducir a un crecimiento profesional. En muchos casos, la resolución eficaz de los conflictos puede ser la diferencia entre los resultados positivos y negativos.

Los procedimientos de trabajo. Describen la forma específica de llevar a cabo una actividad. Se utilizan para aquellas actividades en las que se encadenan varias operaciones o intervienen distintas personas o departamentos de la empresa.